Loco afán

Crónicas de Sidario


Citas Pertinentes

Identidad

"Como nubes nacaradas de gestos, desprecios y sonrojos, el zoológico gay pareciera fugarse continuamente de la identidad. No tener un solo nombre ni una geografía precisa donde enmarcar su deseo, su pasión, su clandestina errancia por el calendario callejero donde se encuentran casualmente; donde saludan siempre inventando chapas y sobrenombres que relatan pequeñas crueldades, caricaturas zoomorfas y chistosas ocurrencias. Una colección de apodos que ocultan el rostro bautismal; esa marca indeleble del padre que lo sacramentó con su macha descendencia, con ese Luis junior de por vida. Sin preguntar, sin entender, sin saber si ese Alberto, Arturo o Pedro le quedaría bien al hijo mariposón que debe cargar con esa próstata de nombre hasta la tumba."


"La sobreexposición de esa negrura que se grita y llama y se nombra incansable, ese apodo que al comienzo duele, pero después hace reír hasta a la afectada, a la larga se mimetiza con el verdadero nombre en un rebautismo de gueto. Una reconversión que hace de la caricatura una relación de afecto. Hay muchas y variadas formas de nombrarse; está el típico femenino del nombre que agrega una «a» en la cola de Mario y resulta «Simplemente María». También esos familiares cercanos por su complicidad materna; las mamitas, las tías, las madrinas, las primas, las nonas, las hermanas, etc. Además de otros personajes semicampestres, algo inocentes, que se extraen del folclor como las Carmelas, las Chelas, las Rosas, las Maigas, etc."


"Hablo por mi diferencia. Defiendo lo que soy. Y no soy tan raro. Me apesta la injusticia. Y sospecho de esta cueca democrática. Pero no me hable del proletariado. Porque ser pobre y maricón es peor. Hay que ser ácido para soportarlo. Es darle un rodeo a los machitos de la esquina. Es un padre que te odia. Porque al hijo se le dobla la patita. Es tener una madre de manos tajeadas por el cloro. Envejecidas de limpieza. Acunándote de enfermo. Por malas costumbres. Por mala suerte. Como la dictadura. Peor que la dictadura. Porque la dictadura pasa. Y viene la democracia. Y detrasito el socialismo. ¿Y entonces? ¿Qué harán con nosotros compañero? ¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos con destino a un sidario cubano?"


"La sobreactuación y el delicado timbre vocal de Raphael se han impuesto como un estilo que logró incrustarse en el corazón del cancionero popular. Sin cambiar ni una nota, ni transar con la caricatura viril que la moral del mercado discográfico le imponía Rafa ha usado esa presión para diferenciar su personaje de los Iglesias y Rodríguez. Raphael ha hecho una producción de su propio chiste, devolviendo la burla, revirtiendo la mofa de sus imitadores al acentuar los pestañazos de su canto, al enfatizar las guaripolas aladas de su baile, al refinar el plumereo irónico de su gestualidad. Porque al fin y al cabo, él mismo se mimetiza en la pirueta colifrunci de su actuación, él mismo es su mejor y más paródica copia, que deja a los humoristas que lo remedan como tontos de segunda fila."


"El fugado de la Habana...Ocurrió uno de esos días en que el amor es una boca ardiente respirando su vaho por las veredas de La Habana. Se inauguraba la Sexta Bienal de Arte en Cuba, y como invitado oficial, me calcé los tacoagujas encaminándome a la Plaza de La Catedral por el empedrado disparejo de la ciudad vieja. Ya los chicos jineteros no me pedían dólares, se habían acostumbrado a los continuos paseos de una loca chilena tambaleándose en los adoquines coloniales de esas callejuelas estrechas, donde no cabían autos, pero sí las llenaba el jolgorio fiestero de los mancebos mulatos balanceando sus presas en el cañaveral erótico de la tarde. Princesa dónde va. Reina dónde quiere ir, murmuraba ese tropel de jóvenes refrescándose del calor en la vereda. Con esa forma dulce que usan para piropear los habaneros. Con ese cántico querendón que te arrulla, que te sonroja como una orquídea quinceañera, vas por ahí, vaiveando la calzada al ritmo de sus besos, sus insinuaciones y sus dichos. Y ya no tienes cuarenta años, ni treinta, ni veinte, cuando a lo lejos se escucha un son (siempre se escucha música por alguna ventana abierta, donde una negra borda su melancólico cantar)."


Frontera y Mestizaje

"Esas damas rubias que, pedían a gritos un golpe de Estado, un cambio militar que detuviera el escándalo bolchevique. Los obreros las miraban y se agarraban el bulto ofreciéndoles sexo, riéndose a carcajadas, a toda hilera de dientes frescos, a todo viento libre que respiraban felices cuando hacían cola frente a la UNCTAD para almorzar. Algunas locas se paseaban entre ellos, simulando perder el vale de canje, buscándolo en sus bolsos artesanales, sacando pañuelitos y cosméticos hasta encontrarlo con grititos de triunfo, con miradas lascivas y toqueteos apresurados que deslizaban por los cuerpos sudorosos."


"De toda Latinoamérica, el país que tiene más tradición rockera es Argentina. Debe ser por su cosmopolitismo y su poca contaminación con la indiada local. El fenómeno rockero prendió bien en este país que se jacta de tener balcón a Europa. Así, entre los contoneos de Charly García que se dice y desdice, que puede ser porque viva la modernidad y abajo las tradiciones."


"Así, el rastro marcado difusamente en los años sesenta se pierde en la pérdida, se diluye en la parodia homosexual utilizada por el mercado rockero que asfixia el deseo con su catarsis de éxtasis colectivos. Quizás nunca hubo rastro, más bien algunos tics que sucumbieron bajo las cadenas y metales de la institución rockera ligada a lo masculino. Más bien, bajo la erección de la guitarra eléctrica como un pene musical penetrando los oídos. Desplazamiento de la guitarra española, curvilínea y mujer, más sensual, menos agresiva que la guitarra eléctrica."


Mestizaje e Hibridación

"La sobreexposición de esa negrura que se grita y llama y se nombra incansable, ese apodo que al comienzo duele, pero después hace reír hasta a la afectada, a la larga se mimetiza con el verdadero nombre en un rebautismo de gueto. Una reconversión que hace de la caricatura una relación de afecto."


"Lo gay se suma al poder, no lo confronta, no lo transgrede. Propone la categoría homosexual como regresión al género. Lo gay acuña su emancipación a la sombra del «capitalismo victorioso». Apenas respira en la horca de su corbata pero asiente y acomoda su trasero lacio en los espacios coquetos que le acomoda el sistema. Un circuito hipócrita que se desclasa para configurar otra órbita más en torno al poder."


"Quizás América Latina travestida de traspasos, reconquistas y parches culturales —que por superposición de injertos sepulta la luna morena de su identidad— aflore en un mariconaje guerrero que se enmascara en la cosmética tribal de su periferia. Una militancia corpórea que enfatiza desde el borde de la voz un discurso propio y fragmentado, cuyo nivel más desprotegido por su falta de retórica N, orfandad política sea el travestismo homosexual que se acumula lumpen en los pliegues más oscuros de las capitales latinoamericanas."


"Su hombría fue la mordaza. No fue ir al estadio y agarrarme a combos por el Colo Colo. El fútbol es otra homosexualidad tapada. Como el box, la política y el vino. Mi hombría fue morderme las burlas. Comer rabia para no matar a todo el mundo. Mi hombría es aceptarme diferente. Ser cobarde es mucho más duro. Yo no pongo la otra mejilla. Pongo el culo compañero y ésa es mi venganza."


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